Lo primero que hicimos una vez firmada la compra de la casa fue cerrarla. Su anterior dueño la había comprado en 2008 como inversión y nunca la cerró para no romper la puerta de entrada, ya que la cerradura estaba rota. Pusimos una cadena con candado que sostuvimos de las dos manijas de la puerta y nos fuimos a dormir tranquilos.
Ese fin de semana entramos con nuestra llave y ya sintiéndonos propietarios. Imaginamos todo lo que íbamos a poder hacer, soñamos en grande por unas horas y después, para calmarnos un poco, tratamos de planificar la limpieza de una casa que gritaba "estoy completamente abandonada hace años".
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| El experto en paredes es mi marido Nico :P |
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| La galería interna tiene un alero al borde del derrumbe. |
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| De los árboles que crecieron en los patios internos es de lo que les quiero hablar hoy. |
Para empezar, si se le puede llamar empezar, barrimos el
zaguán y limpiamos una habitación. Una limpieza liviana, solo para empezar a quitar las telarañas y hojas acumuladas ahí por años. Nos dimos cuenta de que lo más urgente era empezar a abrir la casa para que ingrese el sol y quitar del patio cuatro árboles guachos que habían crecido pegados a la galería interna que tiene la casa, porque habían levantado con sus raíces toda la vereda y por su cercanía al techo era imposible mantenerlas. Buscamos una persona que podía hacer el trabajo y al otro día ya estaba trabajando (¡nuestro primer encargo de trabajo, IEIIII!).